Andrea Sztychmajster
Los resultados de una investigación realizada por estudiantes de las cátedras de Metodología de la Investigación de las carreras de Antropología y de Ciencias de la Educación de la UNSa y a cargo de los profesores Raúl Javier Yudi- Luisa Salazar, fue presentada el miércoles en el marco de una charla titulada “Encrucijada de la cultura en tiempos del libertarianismo” a cargo de los docentes-investigadores: Dres. Federico Carlos Penelas (UBA), Ángel Alejandro Ruidrejo y Yudi.
“Una aproximación cuantitativa a las trincheras culturales en la adolescencia en la ciudad de Salta” se tituló la presentación en la Usina de los datos de los interrogantes que le generaron los resultados de una encuesta realizada por las Cátedras mencionadas en el primer cuatrimestre de 2025, dirigida a conocer cómo piensan lxs jóvenes de ١٦, ١٧ y ١٨ años, abordando temas relacionados a creencias, trabajo, salud, estudio, universidad, grado de conservadorismo, machismo, tiempo dedicado a las redes sociales, entre otros.
Trinchera
Cuarto Poder consultó al Dr. Javier Yudi, Sociólogo por la UBA y Dr en Estudios Sociales Agrarios por la UNC, sobre ¿por qué se buscó indagar sobre las “trincheras culturales” de la adolescencia en Salta y qué implica el concepto “trinchera”?
“Todos los años se elige un tema para investigar: un año fue sobre la religiosidad en Salta, el año pasado por ejemplo fue sobre la composición social del electorado, otros años fue sobre la violencia contra las mujeres, otros sobre la reducción de la natalidad y las estrategias reproductivas etc. Se va llegando a los temas junto con los estudiantes, aunque los docentes también llevamos nuestras ideas. Se va construyendo un objeto de estudio acotando las inquietudes y precisando los intereses. Este año surgió, al principio, la cuestión del auge del conservadurismo político y la batalla cultural que dicen emprender los sectores de derecha del país; y, preguntándonos acerca de cuáles serían los bolsones del pensamiento conservador, nuestros propios prejuicios fueron derivando las preguntas hacia las adolescencias, sus proyectos de vida y la influencia de las redes en sus modelos culturales. Terminamos haciendo una encuesta sobre “¿Qué es lo que piensan y quieren los adolescentes salteños?”. Precisando un universo de adolescentes de 15 a 18 años en la ciudad de Salta. El título “Trincheras Culturales” tuvo que ver más con la exposición que dimos en la Usina Cultural y con el tema que trataban también los otros expositores. Pero la investigación que hicieron los estudiantes es más amplia y tocó otros temas”, señaló Yudi.
En ese sentido aseguró que el término “Trincheras” juega un poco con el mismo lenguaje bélico de la “batalla cultural que promociona el gobierno nacional y la derecha más conservadora, en su cruzada frente a lo que llaman la cultura woke y todas esas cosas. En nuestro caso remite también a una metáfora que usaba Antonio Gramsci, la de la diferencia entre la guerra de maniobras y la guerra de trincheras. Este autor, en sus polémicas en la Tercera Internacional que era la surgida con la Revolución Rusa indicaba que resultaba más difícil expandir ese movimiento político a los países industriales de Europa Occidental, porque ellos contaban con sociedades civiles más organizadas, y el orden social y los valores culturales estaban más arraigados en la sociedad civil. A diferencia de los países de Europa Oriental que eran todavía agrarios y semi feudales, donde la misma idea de sociedad civil era aún una quimera. Para Gramsci entonces había que entender que en las sociedades occidentales no bastaba con tomar el gobierno para modificar el orden social, pues este residía en organizaciones que no necesariamente estaban en el Estado sino, sobre todo, en la sociedad civil; en los valores culturales más arraigados que eran impartidos por la familia, las iglesias, las escuelas, los grupos de pares etc. Todas esas instancias de socialización él las veía como trincheras que resistían los cambios repentinos o revolucionarios. Por lo tanto, proponía una forma de cambio social que luche trinchera por trinchera, institución por institución. La referencia a Gramsci me pareció apropiada en este caso, porque los resultados de la investigación arrojaron que, a pesar de la andanada mediática, de los éxitos electorales y los eventuales momentos de valoración positiva de las ideas de decrecha; hay valores que están todavía arraigados en la sociedad argentina, que son reconocidos como derechos y componen trincheras culturales frente a los proyectos que buscan desmantelar o desfinanciar las instituciones que intentan hacerlos realidad”.
¿En términos generales qué áreas desmitifica los resultados de la encuesta?
Nuestra investigación estuvo, como muchas veces pasa en ciencias sociales, guiadas por prejuicios. Una adolescencia colonizada por el individualismo, inoculada con prejuicios dirigidos a las minorías o a los vulnerables, con proyectos de muy corto plazo, con la a resignación a organizar su vida en trabajos precarios (disimulada con la idea de emprendedurismo), con una promovida desvalorización de lo público y de la justicia social etc. Ahora bien, lo que nos devolvieron los datos fue una realidad muy distinta y matizada respecto a nuestros prejuicios. Más allá del contexto electoral, de las posturas coyunturales, de las agendas inmediatistas y de las campañas de marketing político, hay valores y derechos conquistados en las últimas décadas que se erigieron como trincheras, frente a los embates más reaccionarios. Entre ellos los relacionados con el feminismo, la educación y la salud pública y los derechos de las minorías sexuales. Los resultados de las encuestas nos dicen que al menos entre los adolescentes esos valores todavía no retroceden. Por eso pudimos ver que todavía hay un apoyo mayoritario a la educación y a la salud pública, una valoración mayoritariamente positiva de las Universidades Nacionales, una adhesión mayoritaria al feminismo y una aceptación muy amplia hacia derechos conquistados como del matrimonio igualitario o la posibilidad de que parejas de un mismo sexo adopten o tengan hijos.
¿Qué nos puede brindar cómo reflexión respecto a los niveles de “progresismo y conservadurismo” de los resultados de la encuesta?
También los datos ponen en cuestión cierto derrotismo crítico que adoptan algunos intelectuales progresistas que ven un viraje irreversible de la sociedad hacia la derecha. Desplazamiento que, al menos, si se lo mide en algunos segmentos como la adolescencia no se verifica o al menos resulta muy matizado. De hecho, armamos un índice de conservadurismo que combinaba las respuestas de distintas preguntas y nos dimos que el balance daba a favor de los valores progresistas, en los distintos segmentos socio económicos, incluso entre los adolescentes que asisten a establecimientos privados laicos y religiosos; aunque el conservadurismo se da más entre los varones que entre las mujeres. Eso también lo verificamos en la encuesta que habíamos hecho el año pasado donde la Universidad Pública era una de las instituciones más valoradas, incluso entre los que habían votado a Milei en la segunda vuelta. Es decir que gran parte del electorado del propio Milei está a su izquierda, quizás disponible para una representación alternativa.
Otra cuestión que creo que se desmitifico en esta encuesta es el rol de las redes sociales y los streaming en la configuración de la subjetividad de los adolescentes. Se tiene el prejuicio de que las redes y los videos de youtube o tiktok son una suerte de aparato ideológico que formatean la cabeza de los adolescentes y multiplican subjetividades afines al Gordo Dan o personajes parecidos. Nuestra encuesta marca que a pesar que en todos los segmentos sociales son muchas las horas que los adolescentes pasan frente a una pantalla, no necesariamente eso se traduce en posiciones individualistas, machistas o violentas. Eso nos lleva a preguntarnos hasta qué punto las redes estarían reemplazando algunas funciones ejercidas por instituciones sociales más clásicas (como la escuela o la familia) destinadas a socializar a los adolescentes. Por ahora da la impresión que entretienen mucho (en tiempo) y socializan poco (en valores o proyectos).
Lo que si pudimos comprobar que más que derechización existe un grado creciente de despolitización. El año pasado más del 70% del electorado decía no adscribir a ninguna ideología política o partidaria; y este año, entre los adolescentes solo uno de cada diez manifiesta alguna identidad política. En ese contexto es más factible que los discursos reaccionarios encuentren su cabeza de playa, aunque es más difícil que la tengan asegurada.
En definitiva, la vehemencia, el lenguaje catártico y grosero, la violencia exhibida y ejercida por las fuerzas de seguridad, no son un indicador de que la tan pregonada batalla cultural de las fuerzas de derecha vaya hacia algún lado. Por lo pronto los adolescentes salteños manifestaron en esta encuesta que sueñan todavía con estudiar carreras profesionales en la universidad pública, que quieren un trabajo estable, que se preocupan por su salud física y mental y todo ello se refleja en valores arraigados.
Algunos Hallazgos
Respecto a los aspectos metodológicos, la investigación da cuenta de una muestra de 491 encuestas domiciliarias en la ciudad de Salta, con un 5% error, 95% de confianza en 106 barrios.
Sobre el “Uso del tiempo: Trabajo, estudio y redes”, la condición de actividad de los adolescentes en los diferentes niveles socioeconómicos: “bajo, medio bajo, medio, medio alto, y alto”, la categoría “No trabaja” se presentó con mayor porcentaje en todos los sectores, siendo el sector de clase “alta”, el que consignó mayor porcentaje con un 95% de respuestas que “no trabaja” y el 5% restante “ayuda a su familia (no remunerado)”. En el sector “bajo”, el porcentaje fue solo del 29,2% para “no trabaja”, 20,8% para “trabaja entre 6 y 19 hs semanales”, 18.8% de “si trabaja 5 horas semanales” y 4% “busca trabajo”, otro 4%de ese sector respondió que recibe beca o ayuda social.
Sobre el “Uso del tiempo actual de los adolescentes según Nivel Socioeconómico (en promedio de horas semanales)” en todos los niveles “Colegio, tareas y formación” ocupa el mayor porcentaje, seguido de “amigos, ocio” solo en el nivel más bajo como segunda categoría, mientras que en los demás niveles la categoría “redes sociales, podcats, Youtube, Tik tok, Instgram y juegos”, aparece en segundo lugar, en tercero “televisión, amazon, etc” y en cuarto “deportes, entretenimientos, otros”, por ultimo “actividades religiosa, catequesis misa”, aparece con el porcentaje más alto en el sector bajo con 3,4% y en el medio con 3,6%, en sector medio alto 3,1% y en el alto solo el 1,5%.
