Entrevista a Gloria Borezay de A.PRO.COM (Asociación Profesionales de la Comunicación)
-¿Cuántos miembros tiene la organización?
Aprocom tiene 146 miembros actualmente, graduados en Comunicación y locutores matriculados únicamente.

-¿Cómo ve la situación laboral de los afiliados?
Para responder a esa pregunta hay que entender que en Argentina la comunicación social es una carrera universitaria de unos 53 años aproximadamente, que surgió para brindar al siglo XX un profesional preparado, pero en el camino encontramos a quien detenta un título en comunicación, desprovisto de regulación. En este sentido muy pocos sectores tienen un marco jurídico: los periodistas tenían hasta hace poco un Estatuto y los locutores profesionales tienen un Régimen de habilitación que tuvo 4 modificaciones y en la práctica se quedó sin organismo de control. Pero el graduado comunicador no tiene nada que lo visibilice ante el Estado y eso es grave.
El Estado como responsable de brindar la dirección necesaria a través de la Comunicación Pública, ha dejado en los distintos gobiernos, sabor a poco y evidenciando desinterés o negligencia frecuentemente. No atendiendo cabalmente a los dos sectores coprotagonistas: los dueños de medios (grandes medios como Clarín y pequeños como una fm en Aguas Blancas) y los trabajadores de la comunicación (en su amplio espectro de especialidades). Estos últimos presentan un panorama laboral de tres sectores: los de oficio que aprendieron ciertas tareas por cuenta propia, los profesionales ajenos a la comunicación (médicos, abogados, historiadores etc) que hacen medios por alguna razón o interés y finalmente los graduados en comunicación, quienes estudiaron la carrera y obtuvieron su título.
Ahora respondiendo a la pregunta, Aprocom ve con preocupación la situación de inseguridad jurídica de los afiliados y comunicadores en general, no tienen derecho laboral que los contemple y por lo tanto son invisibles para el Estado al igual que una persona indocumentada. Este último no puede acceder a un préstamo, no puede asentar en el registro civil a un hijo, no puede asentar una denuncia en la policía, porque en todos los casos se exige el DNI que demuestra su ciudadanía.
Un graduado comunicador sin marco regulatorio no puede denunciar que lo que le paga el Estado es insuficiente (qué carrera administrativa puede exigir?), si no tiene convenio colectivo, no puede firmar profesionalmente exponiendo matricula (cómo algunas empresas mineras lo han solicitado) si no tenemos Colegio Profesional, no puede quejarse ante la Secretaria de Trabajo que su empleador reemplazó su trabajo por inteligencia artificial haciendo partes de prensa, si sus incumbencias no están reglamentadas, un locutor profesional matriculado no puede defender como suya la cátedra: Oratoria, que la detenta un profesor en Letras (muchos ignoran que la competencia en la palabra oral es del locutor y la palabra escrita es de un profesor en Lengua y Literatura). Y así hay muchos ejemplos de problemas laborales que no pueden ser atendidos porque no se cuenta con un ejercicio profesional regulado. A esto se le suma el notable porcentaje de graduados sin empleo o subocupados, la falta de información pública que deberían dar algunos organismos y no lo hacen, la ausencia de carrera administrativa que puede hacer el graduado comunicador en organismos etc etc…
Un aspecto que nos ocupa tiempo para concientizar en distintos ámbitos es la continua confusión de un comunicador con el periodista, o el locutor con un periodista, o un influencer con un periodista, son actividades laborales diferentes.
-¿Cuál es la principal rama de actividad de sus afiliados?
Los graduados en comunicación se desempeñan en tres áreas:
- En medios tradicionales o digitales: Conductores, productores, locutores, periodistas, publicistas, diseñadores gráficos.
- En organizaciones públicas y privadas: Estado provincial y municipal, Colegios profesionales, fundaciones, asociaciones. Haciendo las tareas propias de un comunicador institucional y cubriendo redes sociales.
- En el ejercicio de la docencia: cátedras universitarias y las dependientes del ministerio de Educación.
La principal actividad de los afiliados de Aprocom está relacionada a la Comunicación Institucional.
-¿Cómo analiza la situación laboral de comunicadores y periodistas en Salta?
En estos momentos ambos sectores están sin regulación profesional y eso genera indefensión, pero hay contextos diferenciales que deben ser atendidos por separado.
El graduado comunicador tiene en el país doce títulos académicos a diferencia de médicos o abogados que tienen uno solo en cualquier provincia argentina. Cada título tiene sus competencias.
El periodismo ya no es de oficio exclusivamente hace décadas las universidades forman a licenciados en periodismo, ambos tipos de periodistas tienen diferencias en sus habilidades, la nueva regulación de los periodistas (de existir alguna vez) deberá diferenciar al periodista de oficio, del que se percibe, del político que hace de periodista para posicionarse en las próximas elecciones, del que estudió y se recibió de periodista.
Cuando se expresa como sinónimos comunicador y periodista, se parte de una fuerte inexactitud, el enfoque del comunicador es el proceso comunicacional y del periodista la información. Una es ciencia y la otra disciplina.
-¿Cómo describiría el futuro de la comunicación en Salta?
El futuro viene con acelerada innovación tecnológica que atraviesa todos los sectores productivos, la no valoración del profesional comunicador y de todas las actividades laborales derivadas de ella, que se expresa mediante ausencia regulatoria, confusión de competencias entre otras cosas, genera desinformación y exclusión de ciertos sectores.
Promueve una alfabetización mediática insuficiente y hace difícil que la población identifique fuentes y contenidos confiables.La multiplicidad de medios y contenidos diluyen el mensaje y la identidad local, importa más lo que pasa lejos que las decisiones políticas que afectan la región. Los medios pequeños quedan desplazados por plataformas masivas o grandes corporaciones mediáticas. La desprotección de los profesionales genera información de baja calidad, prácticas poco éticas y explotación laboral. La comunicación está cada vez más mediada por plataformas externas (redes sociales, apps globales), de las cuales se carece de control sobre la difusión de contenidos.
La Argentina y cada provincia tiene serios problemas vinculados a la Comunicación Social y no están siendo atendidos de una manera adecuada.
