Pese a que los investigadores aseguraron que no se robaron nada de la vivienda y escena del crimen, los Policías conjeturaron que se trató de un robo “azaroso” y frustrado, que terminó con el asesinato de la mujer con más de 40 puñaladas.
Por Andrea Sztychamasjter
En el inicio de las audiencias por el segundo juicio de la mujer de Vaqueros, los policías testigos van acentuando la hipótesis fiscal que llevó a acusar a los hermanos Saavedra como participes en el asesinato, aunque las pruebas científicas determinaron que no existen pruebas que sitúe a los hermanos en la escena del crimen.
Durante la audiencia que se sigue por el juicio de Jimena Salas, declaró la profesional Maria Ayon. Funcionaria del CIF. que realizó análisis macroscópico y morfológicos de muestras indubitadas levantadas de la escena del crimen. Más precisamente de pelos que fueron hallados en una mano de Jimena Salas y que pueden ser interpretados como una acción de defensa que la autopsia aseguró que la mujer realizó. Sobre todo porque al momento de ser atacada se encontraba con sus hijas pequeñas.
Pese a que estuvo 20 minutos prestando declaración su testimonio resultó infértil para la causa que se está investigando puesto que la profesional no realizó cotejos de pelos hallados con ninguno de los hermanos Saavedra. Quizás la estrategia fiscal al presentarla como testigo, más allá de la perdida de tiempo, haya sido dejar en evidencia solamente que había pelos que no pertenecían a Jimena Salas en la vivienda o quizás querer aclarar que no se cotejaron con los de los hermanos.
Durante la audiencia además declararon cinco efectivos policiales que trabajaron inicialmente durante los primeros días posteriores al crimen, para tratar de determinar diferentes lineas investigativas.
El polémico funcionario policial, Rodrigo Bautista, involucrado en varias causas de gran relieve en Salta, hoy se desempeña en el área de “recursos humanos”, en enero 2017 sin embargo se desempeñaba en la División de homicidios UGAP del Ministerio Público Fiscal, “supervisando allanamientos”.
Declaró que unas de las primeras tareas que realizó fue indagar a amistades y familiares de la víctima, también en realizar entrevistas a vecinas de la zona donde surgió que ese día Salas fue vista en su vivienda hablando con un muchacho.
“Luego se fue proyectando abordaje más íntimo, se realizó un rastrillaje. Se fue procurando recabar más información, se indagó a amistades de Jimena Salas, al grupo de ‘Joyas literarias”, detalló el policía que se trataba de un taller literario al que Jimena había asistido. En su momento se supo que el mismo estaba a cargo del escritor José Aguero Molina.
En ese sentido el investigador de policía aseguró que se fueron forjando dos hipótesis de lo que pudo haberle ocurrido a Salas. A su parecer: la hipótesis de que fue atacada por personas que ella conocía y por eso las dejó entrar a su vivienda, ya que muchos allegados comentaron que Jimena era sumamente “celosa” de la seguridad de su vivienda y la segunda hipótesis que fue tomando fuerza a partir del testimonio de vecinas, señaló el policía; se trata de la que actualmente sostiene la fiscalía- robo frustrado.
Bautista señaló como “detalle muy particular”, para acentuar la hipótesis de robo frustrado el que fuera hallado en la escena del crimen una parte de la carcasa del celular de Jimena Salas y sumó por primera vez, que había indicios de que “alguien revisó las cosas”.
Durante el primer juicio, ningún investigador inclusive ni la propia amiga de Salas -unas de las primeras personas en ver la escena de crimen- había asegurado que en la vivienda hubieran indicios de un robo. El viudo también negó que se hayan robado algo de su vivienda pese a contar con numerosos electrodomésticos.
El oficial de labia extensa, aseguró que divisó un alhajero desparramado, “alguien buscaba cosas”, describió que había mucha sangre y se evidenciaba un desplazamiento del atacante por toda la vivienda ya que había dejado sangre en diferentes habitáculos de la casa.
“Se pudieron hacer dos razonamientos: si alguien mató a una persona que conoce, es que hubo coordinación previa entre victima y victimario y por eso la desesperación en borrar el chat. Un testigo escuchó dialogo entre Jimena y muchacho, y escuchó que iba a publicar fotos en red del barrio. En base a esto se hizo el rastrillaje. Ocho meses después se logró recuperar imágenes”, refirió el policía.
Es así que el oficial Bautista conjeturó: “Si estamos viendo un tipo, el mismo perro, el mismo discurso, evidentemente andaba con las intenciones de robar, y cuando las circunstancias le permitan manipular la situación” En ese sentido conjeturó que estos indicios reforzaba la hipótesis de un robo “azaroso y torpe”. “Torpe” según señaló porque el atacante, que los investigadores sostienen se trata de Javier Saavedra, se hizo fotografiar y después se vio en la necesidad de romper el celular.
Otros de los indicios que el investigador nombró durante su declaración ante el tribunal es que en base a su experiencia relató, las personas que se dedican al ambiente delictivo “En su discurso siempre alude a datos o referencias que son propios, que los tiene incorporados, lo vi en muchos casos que trabajé en homicidios.”. Esto en referencia a que el mismo sujeto con la perrita cuatro días antes del crimen se presentó en otra vivienda de Vaqueros, y con el mismo argumento otra vecina le sacó una foto y le pidió su celular: el joven para los investigadores le habría dado su propio número de teléfono, cambiado solo en los dos últimos dígitos.
El oficial dijo de memoria el número en cuestión y detalló: “Lo sé porque trabajé mucho con ese número”.
En la audiencia de la fecha también declaró el Comisario Costello. Jefe de la UGAP, quien aseguró intervino en cuestiones puntuales de la investigación, porque el grupo abocado era de otra turno.
El policía aseguró que también investigaron a familiares de Jimena Salas en Jujuy, agregó que otras de las lineas que investigaron era de una señora Pedroza, esposa de un ex de Salas, a quienes le habían adjudicado que tenía problema con la víctima. Agregó que Salas en la vecina provincia trabajaba en una financiera, hasta que decidió venirse a vivir a Salta.
Posteriormente, el oficial señaló sobre la actual hipótesis investigativa. “Habia un patrón, surgió de interés el tema de un perro. Conocemos algunos modus operandi, de ofrecerse, un vendedor que se hace de vender algo pero es mentira solo es para tocar las manos y saber si hay alguien o no”. En ese sentido aseguró que se emprendieron a la búsqueda de encontrar al perro con las mismas descripciones.
