Referencia ineludible de la copla y la baguala, expresiones que defendió y difundió durante décadas.
Su canto y su palabra trascendieron el ámbito local y lo llevaron a recorrer escenarios de Argentina, Latinoamérica y Europa junto a Los Bagualeros del Norte Argentino, llevando la identidad de los cerros, la Puna y los valles a públicos diversos. En cada presentación, Báez transmitía no solo música, sino también memoria, historia y sentido de pertenencia.
Junto a su esposa, Rafaela Gaspar, fundó el Centro de Residentes Vallistos y Puneños en Villa Primavera, un espacio comunitario que se consolidó como punto de encuentro para mantener vivas las costumbres ancestrales. Allí se realizaron ceremonias, celebraciones y encuentros culturales que fortalecieron el vínculo entre generaciones y sostuvieron prácticas tradicionales en un contexto urbano.
